Mientras continúa cayendo polvo de un cielo que solo puede adivinarse, la revolución sigue en marcha.
Quien no se ha enterado que hay una revolución en marcha, sencillamente no tiene cuenta de Facebook.
El siglo XXI ha supuesto un cambio en los aspectos importantes de la vida, metiéndonos más en internet –para todo– y sacándonos más de las calles –por si acaso.
En la calle sigue habiendo gente. Basta echar un vistazo hacia arriba: Asturias, Madrid o Barcelona, por nombrar a los que andan más de moda. Un buen puñado de ellos lleva pancartas, incluso, y grita que le devuelvan lo robado ayer, mientras son víctimas de un nuevo robo hoy.
Con ese plan de resultados es normal que a una buena parte le dé por quedarse sentada y con los brazos caídos –que no en huelga– para que sean los dedos los que la armen gorda.
¿Y en Canarias? En Canarias calima, también hoy y puede que mañana. Pero no pasa nada porque pronto habrá buen tiempo. Y ya se sabe que, con buen tiempo, las penas son otra cosa.
El canario no sale a la calle por el calor (va a ser eso) o por no generar ruidos molestos para los vecinos. Hay que llevarse bien con la gente, que nunca se sabe dónde va a estar uno mañana.
En el siglo XXI –que nos perdone Bogart– París no es lo que nos quedará siempre. Es Facebook. Allí montamos la revolución. Gritamos con las frases de los que murieron o mataron por ella. Y entre mensaje revolucionario e imagen que vale más que mil palabras, jugamos a algún jueguito online que nos mantenga en forma el cuerpo (no hay que olvidar que pronto hará buen tiempo y lucir el tipo es la revolución que más nos gusta).
Hoy toca meterse con Serrat y Sabina, que cantan en Israel aunque someta a Palestina. Hoy toca quejarse porque en España la Seguridad Social deja a los ilegales en brazos de la justicia ciega del sida. Hoy toca cagarse en Soria y Rivero, que cualquier excusa es buena.
Lo que sea, pero temprano. Que a mediodía hace calor y esta noche... esta noche juega España y el canario quiere sentirse español.

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