Anoche constaté que no estamos tan mal los canarios como nos gusta hacer parecer. Aún nos queda dinero para comprar fuegos de artificio, bocinas o televisores de pantalla plana con decenas de pulgadas.
Anoche volvieron los aliados de los canarios, que no son otros que los vientos alisios. Con ellos llegó la buena noticia: la calima se marchaba y en un cielo más despejado brillaba la luna.
La pitada en las calles y el júbilo de los canarios, sin embargo, no celebraba alisios ni posibilidades de volver a respirar sin polvo en suspensión. Celebraba que la droga sigue viniendo buena, que todavía queda un chute por disfrutar y que aún hay una razón para no pensar.
Anoche, cuando la selección española de fútbol ganaba y España volvía a perder, los canarios decidieron sentirse más españoles. No hay que olvidar que existen dos motivos de peso: David Silva y Pedro Rodríguez.
En otro tiempo, al canario que "nos abandonaba" y se iba a lograr la fama fuera de las islas se le condenaba al ostracismo. Buenos ejemplos nos entrega la literatura o la política. Un Benito Pérez Galdós tuvo la desfachatez de renunciar a su tierra, a su gente, para llevarse su gloria a tierras de conquistadores. Un Juan Negrín pretendió darnos lecciones de cómo se gobierna un país, para acabar con sus huesos en Francia.
Por suerte, hoy estamos más evolucionados y hemos sabido trabajar la apertura mental. Por eso celebramos hasta la extenuación a un Pedro Rodríguez que suda la camiseta del Barcelona o a un David Silva que suda la del Manchester City. Lo celebramos y los encumbramos, aunque en su vida como deportistas jamás sudaran las camisetas de los máximos equipos de fútbol isleños.
Canarias es hoy un poco más española, es decir, más pobre, más endeudada, más ignorante, más atrasada, más maniatada, más olvidada, más manejada, más maleable y menos libre. Canarias es hoy un poco menos en su historia.
Sin embargo, una buena parte de la población de las islas cree que gana cuando el equipo de fútbol nacional lo hace. Cree que pierde cuando al equipo le da por perder. También eso iguala el sentir popular de los canarios con el del resto de España.
Anoche Canarias decidió olvidarse de algunos de sus hijos e hijas de antaño: Benito Pérez Galdós, Juan Negrín, Rafael Arozarena, Pino Ojeda, Tomás Morales, José de Viera y Clavijo o Josefina de la Torre. En el siglo XXI, estos personajes están decididamente caducados.
Ni ellos ni tener una tasa de paro por encima del 30% ni estar desprendiéndonos de la poca riqueza restante, nos hará dejar de festejar el gran triunfo canario de la historia: dos jugadores en la selección española de fútbol. Ahí es nada.

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